domingo, 3 de febrero de 2019

Mandato cultural

En la tienda, había camperas rosadas y azules. Yo pensé “vamos a aprovechar la oferta”.
Mientras miraba talles y calidad, Frida jugaba y entrelazaba las mangas rosadas con las azules.
-Es amor!!- me dijo.
La vendedora la miraba torcido.
-Esta camperita azul está hermosa para ir a la escuela.
-Nooo. Azul no! Rosa!!- fue la respuesta de Frida.
-No. Azul es para la escuela.
-No! rosa.
Y no se quiso probar la azul. Mientras la otra se la comía con los ojos.
La princesa Rosa y el príncipe Azul. Si desde muy pequeñita asumió que esos son los colores que identifican los géneros, cómo convencerla? Se los impuso la tele y el comercio. Porque todos los vestidos de nena tienen rosado, rosadito, rosa viejo, rosa chicle, y que sé yo cuántos tonos. A estas alturas se me ocurre ir a decirle que las nenas también se pueden vestir de azul. Deberé iniciar un largo camino para revertir tanta influencia cultural.
Desafiando el mandato cultural, chicas de azul

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